Andares

De una noche en Segovia a cien mil días en Buenos Aires. De un roce a un desgarro de sus uñas. De una libido anulada a una ametralladora intelectual. Son sólo recuerdos que uno tiene sobre lo que no tiene más. Son esos vestigios que viven como las paredes de Berlín. Una vez fui. Me dijeron que mis formas eran “muy”. Fue una excelente definición: “Muy”. ¿Para qué se necesita el adjetivo? ¿Por qué hay que adjetivar? Debe ser por esa necesidad de rellenar el silencio con palabras que todos hemos tenido alguna vez. Me voy a fumar un color gris. Ya vengo. Volví. ¿Y ahora? Seguir, nada más que eso. Seguir pensando en ella. Seguir sientiéndola. Necesitarla cada día más. Saber que no es mía. Saber que es mía. Ponerme de mal humor porque no la veo. Llenarme cuando está al lado mío. Vivir en partes. Distinguir las realidades. Que te chupen un huevo los que están, los que no están, los que somos en ese momento. Somos dos, pero somos uno. Atacar su pelvis, excitarla, besarla, dejarte llevar por ella. Por sus sonidos, por su olor, por su respiración, por el aroma de esa respiración. Su aliento en tu boca, su lengua en tu boca, tu cara, tu cuello, tu trapecio. Las marcas de sus uñas en mi carne. La marca de su vida en la mía.

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Cruenta Libertad

Parece como si la vida te hiciera jodas constantemente. Después del abandono te muestra las cosas más significativas y te retrotrae a ella una y otra vez. Te devuelve de forma violenta, como si te tomara de los hombros, te girase y te pegase una patada en el culo. Fuerte, así llegás más rápido. Sigue leyendo

Una estupidez

La Patria. La gente. La religión. El contexto y vos. Tu entorno. Tu madre. Tu padre. Tus locuras y pensamientos. Los planes. Los proyectos. Las ideas. Una sociedad y sus condiciones. El llanto de una loba sin sus crías. El llanto que te presiona en la garganta. Ése que no se transforma en lágrimas e intentas ahogarlo con humo seco. Intentas aplastarlo, quemarlo, hundirlo, mandarlo al estómago y digerirlo y cagarlo. John Lennon. Eric Clapton. Y otra vez esa canción. Que no te ayuda para nada. Que no te envía a ningún lado. Otro cigarrillo más. Y estoy escribiendo estupideces.

En amor

Uno no se enamora de las personas sino de las situaciones y del comportamiento del otro dentro de ese contexto idílico. La lujuria, la pasión, las caricias, los besos, el sexo, el sudor, todas éstas son influencias directas del enamoramiento situacional. Sigue leyendo