¿Qué tal estamos, Alberto?

¿Qué tal te fue?
Bien gracias
De nada, ¿volvés para tu casa?

¿Puedo acompañarte mientras tanto?
Ya lo estás haciendo
Bien
¿Cómo te llamás?
No sé, ¿vos?
Me dicen Luzbel
¿Luzbel? ¿Y ese nombre?
Mmm… tengo otros nombres también
¿Y cuáles son esos otros nombres?
Lucifer, Satán, Mefistófeles
El último me suena, pero no sé de dónde
Fausto pibe… ¿Realmente no me conoces? Sigue leyendo

Absurdo absolutismo

Lo absurdo se torna complacido de conocer un enojo pasado que únicamente piensa en sobrevivir a través del tiempo.

Amantes enamorados imposibles, dos sueños rotos, dos niños solos y una humanidad separada por pecados son las pruebas irrefutables de la existencia plural de un abismo. Sigue leyendo

Verdugo amante

Y así sobrevivo, con amores insustanciales que regocijan nada más que mi placer mundano, hedonista.

Solitario respiro en un mundo donde lo real es una reliquia.

No consigo alejarme de los pecados sociales aunque tampoco lo deseo.

Paso el tiempo recorriendo callejones nuevos intentando rellenar mi alma con éxitos superfluos.

De antaño vengo hacia un final, y sigo errando y errando.

Un individuo mortal, un verdugo amante con la hoja de la gloria bien afilada y esperando la próxima metamorfosis de su exquisita musa.

Te dejé

Dependerá de los hechos y de las efímeras sogas que, tan fácilmente, se desprenden del puerto. Has sido la única que supo mi verdad, y sinceramente, no me interesa. Déjame respirar, por favor no oprimas mi pecho con sollozos, con lamentos, con lágrimas.

Un día dijiste, si el aire se acaba, te abrazaré hasta que vuelva, dilo una vez más, dilo una vez.

Te adoro, y te dejo en manos del crudo universo, en la calle peligrosa, llena de envidia a causa de mi amor.

Locura perdida, razón olvidada. Te dejo una sola vez, hundida, en la bella soledad.