Pasado, Pasión y Futuro

Pasado, pasión y futuro

En el momento en que miras a tu musa con ojos de violencia, es a partir de ahí en que ella pierde su magia. Y se aleja.

La transparencia del amor tiene la fuerza para llamarlas una vez más. Para ofrecerles la libertad de sus preciosas alas. Esas que te hacen suspirar. O cantar. O escribir. Poco importa. No la mires así. Vive arrepentido de lo que sentiste por estúpidas mareas o vive feliz porque aprendiste a mirar.

Y así, la búsqueda infinita de claridad mental. El limbo blanco. La perdición pura. El futuro que contrasta con la oscuridad del pasado que se apaga, pero que vuelve por la puta ironía de la lectura occidental. Vamos hacia el oeste para acompañar al sol.

Intrépida. Hermosa. Pícara. Todo eso y grito aún más. Groserías. Culo. Teta. ¡Oh! ¡Hereje maleducado! Está bien. Te lo cambio por un mordisco suave. Una respiración en tu cuello. Mi lengua que empieza a salarse. Es el sabor del agua que no se bebe. Que te atrapa. Te lleva hacia adentro. Al medio de su océano. Te dice que flotes. Y vos le hacés caso. Te hundís. Te ahogás. Pero no te morís nunca. Respirás su alma y su olor a transpiración. Acido y dulce a la vez. Ella ya no puede salir. No puede moverse. No la dejás. Separás su hombro de su cabeza con fuerza. Ella ya te recibió. Te transformaste en uno. Como dos burbujas.

Pasado, pasión y futuro.

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Tour Lille (Español – Français)

La semana pasada viajé a Lille, al norte de Francia, departamento Nord Pas-de-Calais. La ciudad : Douai, en donde pasé unos días excellentes junto a Bernard Flinois, músico, especialista en arpa gaélica. Hicimos un trabajo de fotos para su próximo CD y el resultado creo que es muy lindo. Aquí sus arpas:

La semaine dernière je suis parti en voyage à Lille, nord de la France, département Nord Pas-de-Calais. La ville : Douai, où j’ai passé des excellentes journées avec Bernard Flinois, musicien, spécialiste en harpe gaëlique. On a fait un travail de photos pour son prochain CD et le résultat je crois, c’est très beau. Voici ses harpes :

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c.

Me enamoro equivocado. Pero mi cuerpo es más sabio. Me dice « eso sí, eso no » y me deja la hermosa posibilidad del « a veces sí, a veces no ». Igual. A ella. A ella que siempre está aunque no esté. Porque es ella. Y ella también. Y ella. Que sólo una vez en la vida no se repiten. Y ahí está la sabiduría. Y ahí se comprende la última dimensión. Ahí te hablan. Te miran. Te desean. Y ahí esta ella, otra vez. Aparece siempre. Pero mi cuerpo es más sabio. Y el azar es más despechado. Más violento. Más que eso. El sabor de su transpiración. La inspiración de su alma para absorberla. Hay una ella. Ahí en donde no se repite nada. En donde el azar no te juega en contra, en donde el azar te sonríe.

Andares

De una noche en Segovia a cien mil días en Buenos Aires. De un roce a un desgarro de sus uñas. De una libido anulada a una ametralladora intelectual. Son sólo recuerdos que uno tiene sobre lo que no tiene más. Son esos vestigios que viven como las paredes de Berlín. Una vez fui. Me dijeron que mis formas eran “muy”. Fue una excelente definición: “Muy”. ¿Para qué se necesita el adjetivo? ¿Por qué hay que adjetivar? Debe ser por esa necesidad de rellenar el silencio con palabras que todos hemos tenido alguna vez. Me voy a fumar un color gris. Ya vengo. Volví. ¿Y ahora? Seguir, nada más que eso. Seguir pensando en ella. Seguir sientiéndola. Necesitarla cada día más. Saber que no es mía. Saber que es mía. Ponerme de mal humor porque no la veo. Llenarme cuando está al lado mío. Vivir en partes. Distinguir las realidades. Que te chupen un huevo los que están, los que no están, los que somos en ese momento. Somos dos, pero somos uno. Atacar su pelvis, excitarla, besarla, dejarte llevar por ella. Por sus sonidos, por su olor, por su respiración, por el aroma de esa respiración. Su aliento en tu boca, su lengua en tu boca, tu cara, tu cuello, tu trapecio. Las marcas de sus uñas en mi carne. La marca de su vida en la mía.